miércoles, 4 de marzo de 2015

Publio Virgilio Marón

Busto de Virgilio, Parque Virgiliano, Nápoles
 «Equo ne credite, Teucri 
Quidquid id est, timeo Danaos et dona ferentes.»

No confiéis en el caballo, troyanos. Sea lo que sea, temo a los dánaos (griegos), aún portando regalos. 
     Eneida, ll, 48

Publio Virgilio Marón nació en Mantua el 15 de Octubre del año 70 a.C. A pesar de no saber nada con claridad, siempre se  ha creído que sus padres eran propietarios rurales de modesta condición social. Comenzó sus estudios en Cremona sobre los doce años y luego los continuó en Milán y Roma.
Virgilio, junto con Horacio y Ovidio fue uno de los tres poetas latinos más importantes. 
Estos coincidieron en la etapa de Pax Augusta o Paz Romana, y fueron impulsores de la época dorada de la literatura latina. El emperador Augusto se preocupó por respaldar las letras latinas, protegió e impulsó las carreras de, entre otros, Virgilio y Horacio.
El gran poeta tuvo tres obras magistrales:

  • Las Bucólicas: Libro dividido en diez églogas en las que trata la vida pastoril. Como autor, decidió esconderse tras los pastores virgilianos, protagonistas de la obra, que se expresan con elegancia y sensibilidad en un mundo idealizado.
  • Las Geórgicas: Poema dedicado a la agricultura. A diferencia de Las Bucólicas, su contexto es un mundo real que habla del trabajo de la tierra y sus exigencias de sudores y amor.
  • La Eneida: La epopeya más importante de las letras latinas, incitada por Augusto. Cuya composición había iniciado alrededor del año 30 a.C. y que no llegó a completar pues falleció el 21 de setiembre del 19 a.C. Da una visión poética sobre su patria. Se divide en 12 libros, la dejó sin terminar e incluso ordenó que la destruyeran, pero el emperador la publicó. Los 6 primeros cantos se inspiran en La Odiesa, mientras que los 6 últimos, se inspiran en la Ilíada. Fue una obra de gran importancia para Roma, ya que Virgilio enlaza a los romanos con el heróico pueblo troyano.


Por último, una anécdota del autor: El poeta se gastó el equivalente a 1.125.000 dólares actuales en el funeral de su mascota, una mosca. Alquiló una orquesta, tuvo una tumba especialmente contruída, pagó servicios de plañideras...

Artículo escrito por @JuthhG

martes, 24 de febrero de 2015

La Primera Guerra Civil Romana (88-81 a.C.)

La Primera Guerra Civil de la República de Roma (88-81 a.C.) fue la primera de las guerras civiles que sufrió Roma en el siglo I a.C., y que llevaron finalmente al final de su sistema político y a la instauración del Imperio Romano. La guerra enfrentó a las dos facciones políticas en las que se había dividido Roma: los optimates, partidarios del poder del Senado, y los populares, partidarios del poder de los comicios o asambleas populares. Tuvo causas tanto políticas como personales, pues su origen se encuentra en el enfrentamiento entre dos generales, el popular Cayo Mario y el optimate Lucio Cornelio Sila.
Busto de Lucio Cornelio Sila
El origen del conflicto se encuentra en Asia menor, en donde el rey Mitrídates VI de Ponto había iniciado una política expansionista, lo que le enfrentó a Roma y a su aliado el reino de Bitinia. El comandante de Mitrídates, Arquelao, derrotó al ejército de Bitinia en la batalla del río Amnias, y al ejército romano en la batalla del monte Scorobas. Tras estas batallas Ponto se anexó Bitinia y la provincia romana de Asia, pasando a controlar casi toda Asia Menor. La mayoría de las ciudades de Asia Menor recibieron al rey de Ponto como un liberador del dominio romano. Por su parte Mitrídates autorizó la ejecución de 80.000 ciudadanos romanos que se encontraban en Asia Menor.
La situación era crítica, por lo que el Senado se vio en la necesidad de enviar tropas para recuperar Asia Menor. Sin embargo, se vio envuelto en una lucha personal y política, pues eran dos los generales que deseaban el mando de las tropas, Cayo Mario y Lucio Cornelio Sila. El Senado se decidió por Sila, que partió a tomar el mando de sus tropas. Sin embargo durante su ausencia Mario sobornó al tribuno de la plebe, Publio Sulpicio Rufo, que consiguió que el Consejo de la Plebe aprobara una propuesta que daba el mando de las tropas a Cayo Mario, creando una contradicción legal.
Había pues designados dos generales contra Mitrídates VI, cada uno de ellos apoyado por una facción política y por una institución de la República. Enfrentado a esta situación, Sila tomó una decisión sin precedentes y marchó con su ejército hacia Roma. A pesar de los esfuerzos de Mario para defender Roma, Sila entró con cinco legiones en la ciudad sin apenas oposición. Cayo Mario y Sulpicio Rufo huyeron de Roma. El primero consiguió embarcarse y esconderse en una isla cerca de la costa de África, pero el segundo fue capturado y ejecutado. 
Busto de Cayo Mario
Sila consiguió que el Senado declarara a sus oponentes enemigos de la República y proclamó nuevas leyes que fortalecían el poder tradicional del Senado. En las elecciones consulares de ese año, el 87 a.C., fueron elegidos Cneo Octavio, optimate, y Lucio Cornelio Cina, popular. Sila les hizo jurar que no revocarían su legislación y se embarcó hacia Asia menor para enfrentarse a Mitrídates VI y el reino de Ponto.
Durante la ausencia de Sila, Cornelio Cina presentó una propuesta de ley que revocaba las leyes dictadas por Sila, lo que supuso la ruptura de su juramento. Su colega consular Cneo Octavio logró privarlo de su dignidad consular y expulsarlo de Roma con la ayuda de la mayoría optimate del Senado. Cina huyó al sur de Italia, en donde los populares tenían muchos partidarios, y consiguió que Cayo Mario volviera de su exilio. Entre los dos organizaron un ejército y marcharon contra Roma, que no estaba en condiciones de defenderse debido a una epidemia que azotó la ciudad un par de meses y a que Mario y Cina interceptaron los suministros de trigo tras saquear Ostia, el puerto de Roma. 
Tras entrar en Roma Cayo Mario y Cina se entregaron a una orgía de venganza contra sus enemigos políticos, especialmente en el Senado, que quedó muy debilitado. En el 86 a.C. Mario y Cina forzaron su elección como cónsules. Sin embargo, dieciocho días más tarde de tomar posesión como cónsul, Mario murió debido a su avanzada edad, y Cina se quedó solo ante el gobierno de Roma. Una de sus primeras medidas fue enviar un ejército a Asia menor contra Mitrídates VI y contra Sila, que seguía al mando de sus legiones. El ejército enviado por Cina y mandado por el legado Flavio Fimbria derrotó al ejército póntico y consiguió que muchas ciudades volvieran a aceptar la soberanía romana. 
Busto de Mitrídates VI de Ponto
Ante esta situación, que perjudicaba tanto a Mitrídates VI como a Sila, ambos llegaron a una acuerdo con el tratado del Dárdano en el 85 a.C., por el que Mitrídates renunciaba a las posesiones que había conquistado en Asia Menor. Sila volvió entonces su atención al ejército de Fimbria. Este, ante la
superioridad de Sila y el amotinamiento de sus tropas, se suicidó, dejando a Sila abierto el camino hacia Roma.
Ante el inminente retorno de Sila, las tropas de Cina se amotinaron y le asesinaron, lo que fue el comienzo del fin del régimen popular a la vez que dictatorial que Cina había instaurado en Roma. Muchos antiguos partidarios de Mario y Cina se pasaron al bando de Sila. Este desembarcó con su ejército en Brundisium, en el sur de Italia, y derrotó a los ejércitos populares entre el 83 y el 82 a.C. en las batallas del monte Tifata, de Sacriportus y de Porta Collina, frente a los muros de Roma. Tras esta última batalla, en la que consiguió el dominio de Roma, Sila ordenó la ejecución de muchos de los prisioneros populares.
Tras su completa victoria, Sila celebró su triunfo adoptando el nombre de Felix, y obtuvo del Senado su nombramiento como dictator legibus faciendis et reipublicae constituendae causa (dictador para la creación de las leyes y la constitución de la República) por un periodo indefinido, al contrario que en anteriores dictaduras. Comenzaba el periodo de terror que sería conocido como la dictadura de Sila.
Mapa de Oriente Medio y Asia Menor en el 88 a.C.

domingo, 8 de febrero de 2015

Cayo Valerio Catulo

Busto de Cayo Valerio Catulo en Sirmione
Cayo Valerio Catulo (Gaius Valerius Catullus), nació el año 84 a. C. en Verona, al norte de Italia, durante el cuarto consulado de Lucio Cornelio Cina, y murió el 54 a.C. El padre de Catulo era amigo de César, mas el propio Catulo lo despreciaba:

César, no le dedico demasiada
atención a agradarte,
ni a saber si eres hombre blanco o negro.

De Catulo conservamos 116 poemas, los denominados "Carmina". En su obra podemos ver poemas muy diferentes –no solo por el contenido sino también por la forma–. Tenemos poemas de amor, pero también de odio; tenemos poemas tiernos, pero también de venganza; tenemos poemas breves, mas también poemas extensos. Viendo los poemas que citamos, es evidente que Catulo fue talentoso en unir diferentes registros de la lengua. Con ello queremos decir que sabe adecuar su lenguaje dependiendo del poema que está escribiendo. Sabe qué palabras utilizar en cada momento y con qué fin. En Catulo es inagotable ese lenguaje de caricias y de amor que representa el amor que sentía por Lesbia. La forma de los poemas de amor expresan todo ese amor que sentía Catulo por su amada; expresaba su amor sincero y desinteresado. Por otra parte, también es inagotable el lenguaje grosero y obsceno.

Sin embargo, a Catulo se le conoce más por esos poemas que le dedicó a su gran amada Lesbia. Este romance le trajo más de un dolor de cabeza, aunque él la amó con toda su alma. Este amor puro, sincero, desnudo y desinteresado lo podemos ver reflejado en muchos poemas del poeta veronés:

Vivamos, Lesbia mía, y amemos,
y las habladurías de esos viejos tan rectos,
todas, valorésmoslas en un solo as.
Los soles pueden morir y renacer:
nosotros, en cuanto la efímera luz se apague,
habremos de dormir una noche eterna.
Dame mil besos, luego cien,
luego otros mil, luego cien una vez más,
luego sin parar otros mil, luego cien,
luego, cuando hayamos hecho muchos miles,
los revolveremos para no saberlos
o para que nadie con mala intención pueda mirarnos de través,
cuando sepa que es tan grande el número de besos.

Catulo sufrió mucho, puesto que Lesbia no le era fiel. Sabemos –gracias a Apuleyo – que el apodo de “Lesbia” corresponde a Clodia, una mujer casada. Se dice de ella que tuvo diversas aventuras a lo largo de sus dos matrimonios, y que siguió teniendo affaires con diversos hombres tras la muerte de su segundo marido (Quinto Cecilio Metelos Céler). Catulo era uno de esos amantes, lo cual no le sentó nada bien, como vemos en el poema LVIII:

Mi Lesbia, Celio, aquella Lesbia mía,
aquella Lesbia a la que amó Catulo
(únicamente a ella)
más que a sí mismo y que a los suyos todos,
ahora por las esquinas y callejas
se la pela a los nietos del gran Remo.

En conclusión, los poemas son grandes maravillas ya sea por la expresión del amor sincero y desnudo que siente por Lesbia, ya sea por ese lenguaje obsceno y lleno de insultos que encontramos en otros poemas. Catulo ha tenido tanta popularidad en la actualidad  porque su poesía es tan próxima en forma, estilo y espíritu a mucha de la nuestra contemporánea. Su poesía es diferente a la poesía que le precedió. Esta «modernidad» hace popular a Catulo entre nosotros.


Entrada realizada por Kevin Prell Trevejo (@Indeclinabilis)
    

     

domingo, 16 de noviembre de 2014

El Latín en la actualidad

Algunas personas alegan que la lengua latina “ha muerto”, pero ¿hasta qué punto es esto cierto?
Quizá no nos demos cuenta de ello, pero el latín se usa más de lo que creemos en la actualidad. El caso más notable es el uso de los “nombres científicos” referidos a animales, plantas y demás seres orgánicos. Hay incontables ejemplos sobre nombres científicos en latín, de los cuales vamos a mostrar algunos:
  • Azucena (lilium candidum): El nombre de esta planta procede de lilium (lirio) y candidum (de color blanco). Los pétalos de esta planta son blancos, de ahí el nombre.
  • Hiedra (Hedera helix): Hedera (adosada) y helix (del griego ἕλιξ, curvado en forma de espiral). Nos da a entender cuál es el comportamiento de la planta, la cual crece adosada a las paredes (Hedera) y además se suele enrollar alrededor de columnas y árboles, formando una espiral (Helix).
  • Tomillo (Thymus vulgaris): Thymus (oloroso) y vulgaris (común). Los romanos ya usaban esta planta en los baños, debido a sus propiedades estimulantes. Es una planta olorosa, por lo que también era usada para dar aroma a vinos, quesos y carnes (Thymus). Además no era nada difícil de encontrar en estado salvaje (Vulgaris) y poco a poco los romanos extendieron su cultivo por Europa Occidental.
Como vemos, conocer la lengua latina es también una gran ventaja para la comunidad científica. Pero yéndonos al ámbito cotidiano, también encontramos vocabulario en latín.
¿Quién no ha escuchado alguna vez en su vida “Currículum Vítae”? Seguramente, muchos de vosotros hayáis realizado uno. Este término significa, literalmente, “carrera de la vida”, el cual surgió en contraposición y por analogía a “cursus honorum”, usado para denominar la carrera profesional de los magistrados romanos. Hoy en día es necesario elaborar uno para cualquier tipo de trabajo, y poca gente se da cuenta que está elaborando un escrito que ya era usado cerca de dos milenios atrás.

Finalmente, es necesario destacar algunas expresiones usadas actualmente y conocidas por muchos, si no por todos:
  • Vox Populli: Literalmente “la voz del pueblo”. Es usado para referirse a un tema que está en boca de todos, un tema de actualidad.
  • Mea culpa: Proviene de la liturgia cristiana, cuando el sacerdote se declaraba pecador y dándose tres golpes de pecho decía: “mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa”. Hoy en día es usada cuando nos declaramos culpables de cualquier hecho.
  • Ad hoc: Una expresión latina cuyo significado es “para esto”. Se usa para designar a algo que es adecuado sólo para un determinado fin o en una determinada situación. Actualmente es usado, sobre todo, en la jerga del derecho.
En resumen, si bien es cierto que el latín ha evolucionado dando lugar a las lenguas actuales, aún son usados términos que están en latín puro, tanto para las jergas de oficios como en nuestra vida cotidiana.

martes, 28 de octubre de 2014

La Batalla de Munda

La Batalla de Munda comienza el 17 de Marzo del año 45 a.C y fue la batalla decisiva para los ejércitos de Julio César sobre los ejércitos Pompeyanos que estaban al mando de Tito Labieno y los hijos de Pompeyo el Grande. Los hijos de este eran Cneo y Sexto. Esta batalla se sitúa de un modo general ya que hay discusiones sobre su situación exacta en las llanuras de una antigua colonia romana inmune de Munda. Esta supuso la última batalla además de la Segunda Guerra Civil Romana.
La situación geográfica de la batalla no está clara. Muchos de los historiadores de esta la sitúan en las cercanías de Montilla (Córdoba) y afirman que pasará esta por localidades como Castro del Río y Espejo, llegando a esta conclusión por el nuevo nombre que se le dio a localidades como la de Espejo en agradecimiento por la ayuda servida al mismísimo César, pasándose esta a llamar Claritas Iulia.

Mapa de la posible situación geográfica de la Batalla de Munda

Para Julio César supuso la batalla más difícil y peligrosa de todas las batallas en las que había participado. Este en un momento concreto y crítico para él llegó a pensar en el suicidio. Presentó la batalla en un terreno muy desfavorable al tener que atravesar un torrente y tener que subir a la colina donde Pompeyo el Joven se había situado con su ejército.
Los beligerantes de esta batalla eran dos. El primer beligerante era la República de Roma (Cesarianos) y los Pompeyanos también de la República de Roma con sus respectivos comandantes cuales eran Julio César para los Cesarianos y para los Pompeyanos Tito Atio Labieno, Cneo Pompeyo el Joven y Sexto Pompeyo y en esta batalla por parte de los Cesarianos intervinieron 40.000 legionarios y 8.000 jinetes. De la parte de los Pompeyanos intervinieron 70.000 legionarios, 6.000 auxiliares y otros 6.000 jinetes.
En esta batalla estuvieron muy forzados los generales a dejar sus posiciones de mando y tuvieron que unirse a la lucha con el único fin de levantar la moral de sus legiones. César decidió tomar el mando del ala derecha donde se colocaba la Legio X Equestris que peleaba con un gran valor. Esta gracias la presencia de César empezó a avanzar. Pero el ataque de la Legio X Equestris solo era una treta lo que hizo que Cneo cayera en ella y desplazara la legión de su ala derecha a la izquierda lo que supuso un grandísimo error.
César lanzó un ataque por el flanco derecho que cambió la historia de la batalla. Al mismo tiempo el aliado de César, el Rey Bogud de Mauretania atacó el campamento de Pompeyo desde una posición de retaguardia. Esto hizo que los legionarios Pompeyanos rompieran el frente y huyeran lo que supuso la muerte de muchos de ellos durante la retirada. Algunos otros murieron mientras defendían la ciudad de Munda.
Después de la gran victoria de Julio César y sus Cesarianos ante los Pompeyanos castigó a las ciudades filopompeyanas y recompensó a las fieles convirtiéndolas en “Coloniae” (colonias romanas) y por ultimo Cesar marchó a Roma donde asumió el cargo de dictador pero por desgracia fue asesinado al año siguiente por los senadores más jóvenes y conservadores.

Isabel Jiménez-Peña Barba(@Festina_Lente97 en Twitter)

Escrito para “yoelijolatin.blogspot.com”

domingo, 19 de octubre de 2014

Instituciones de la República Romana IV: El Senado

Sin duda alguna, la institución política de mayor importancia dentro del sistema constitucional de la República Romana fue el Senado. No en vano las legiones portaban en sus estandartes la sigla SPQR, Senatus Populusque Romanus, cuya traducción era precisamente “El Senado y el Pueblo Romano”. El poder y la autoridad del Senado se basaban en el precedente, la alta calidad y prestigio de los senadores, y el linaje ininterrumpido del Senado, que se remontaba a la fundación de la República en el año 509 a. C., e incluso antes, durante el tiempo de la monarquía. De acuerdo con el historiador griego Polibio, mientras que los cónsules dirigían los ejércitos y el gobierno civil de Roma, y los comicios la legislación y los procesos penales, el Senado era la máxima autoridad en hacienda, administración y política exterior.

El nombre de Senado proviene del latín senex, senis, anciano. Los miembros del Senado, los senadores, no eran elegidos por voto popular, sino por los cónsules, en un principio, y posteriormente por los censores, que tenían también el poder de expulsar a alguien del Senado. Después que un magistrado había cumplido su mandato, usualmente era nombrado en forma automática miembro del Senado. Este nombramiento era vitalicio, excepto en el caso de expulsión por parte del censor.

El Senado tenía un enorme poder sobre el gobierno civil, especialmente el caso con respecto a la gestión de finanzas estatales, ya que sólo el senado podía autorizar el desembolso de fondos públicos. El Senado aprobaba decretos llamados senatus consultum, que oficialmente eran un "consejo" del Senado a un magistrado. Aunque estos decretos no tenían porque ser obedecidos, en la práctica, por lo general lo eran. Durante una emergencia, solo el Senado podía autorizar el nombramiento de un dictador. El último dictador ordinario, sin embargo, fue nombrado en el año 202 a. C. Después del 202 a. C., el Senado respondía a emergencias aprobando un senatus consultum ultimum ("Decreto Último del Senado"), que suspendía el gobierno civil otorgando al cónsul poderes extraordinarios.


Las reuniones del Senado usualmente comenzaban al amanecer, aunque de vez en cuando ciertos eventos (como las fiestas) podían retrasar el comienzo de la reunión. Un magistrado que deseaba convocar al Senado emitía una orden obligatoria (un cogere), y los senadores podían ser castigados sí no se presentaban sin una causa razonable. Las reuniones eran públicas ya que las puertas quedaban abiertas, lo que permitía que las personas entraran o vieran lo que acontecía en el interior.

El Senado era dirigido por un magistrado presidente, quien usualmente era un Cónsul o, sí el cónsul no estaba disponible, un pretor. Este iniciaba la sesión con un discurso invitando a los senadores a analizar un tema. Entonces cedía la palabra a los senadores, que daban su opinión comenzando por el mayor antigüedad y rango (el princeps senatus), y terminando por los más jóvenes, en orden de antigüedad. Todos los senadores tenían que hablar antes de que se pudiera votar, y dado que todas las reuniones tenían que terminar al caer la noche, un senador podía hablar para llevar la propuesta al fracaso (una maniobra obstruccionista o diem consumere) sí ellos seguían con el debate hasta la noche. Estas y otras maniobras obstruccionistas eran muy comunes en el Senado. Se sabe, por ejemplo, que el senador Catón el Joven bloqueó una vez un intento de evitar que el Senado le concediera a Julio César una ley que le hubiera dado tierra a los veteranos de Pompeyo Magno, hablando hasta la caída de la noche.

jueves, 2 de octubre de 2014

Téano, la primera mujer matemática


En Grecia, un par de siglos después de que el poeta Homero recopilara en La Ilíada y La Odisea las leyendas y mitos del pueblo griego, se estaba produciendo el desplazamiento del pensamiento mágico por la razón. Y al calor de la lógica, nacieron muchas escuelas de pensamiento de las que bebe hoy nuestro saber actual.

Retrato de Téano
Una de las escuelas más destacadas de la Antigua Grecia fue la fundada por Pitágoras de Samos, en Crotona, que sostenía que la esencia de todas las cosas eran los números.

Esta escuela disfrutaba de los favores de un rico mecenas, Milón, hombre culto que apreciaba el valor de las ciencias y las artes; tanto que quiso que su hija Téano (Crotona, 546 a.C.), una de las figuras más relevantes del pitagorismo, se instruyera y aprendiera la ciencia matemática por lo que la envió como discípula de Pitágoras en cuanto tuvo la edad adecuada. Y aunque Téano pertenecía a una comunidad muy conservadora donde se aceptaba a las mujeres como miembros con los mismos derechos y deberes que los hombres, la sociedad no aceptó a las mujeres sabias y estableció mecanismos de sanción social. La mujer estaba marginada de las actividades científicas, pero en la Escuela Pitagórica de Crotona no cabían discriminaciones y prejuicios y se propiciaron los primeros brotes del pensamiento femenino.

Téano, que aparece desde la antigüedad como una personalidad reconocida por su erudición y sabiduría, demostró grandes facultades en el estudio de las disciplinas, y su tesón y dedicación hicieron de ella una  verdadera maestra. Mujer de gran carácter, se acabó casando con su maestro Pitágoras, a pesar de la diferencia de edad, y tuvieron cinco hijos, tres de los cuales fueron niñas que posteriormente trabajarían con ella difundiendo el saber pitagórico.

Creía, y así lo defendía, que el Número regía el Universo; que en el Número residía el orden esencial; que los objetos materiales estaban compuestos por números naturales y todo se podía expresar con una medida exacta.  Todo esto junto con la búsqueda de la perfección y de la armonía en las formas y proporciones, la llevó a trabajar en el Número Áureo. Pero su saber se manifiesta en otras ramas del conocimiento. Se dedicó al estudio de la cosmología y se le atribuyen tratados de física y medicina, por lo es considerada también precursora de la investigación científica. Téano demostró igualmente interés por los aspectos morales y espirituales; escribió un tratado sobre la castidad cuyo contenido muestra las virtudes pitagóricas de prudencia, justicia, fortaleza y templanza, e incluso, un tratado sobre psicología infantil. Sin embargo es difícil precisar cuáles fueron realmente sus aportaciones ya que la escuela Pitagórica prohibía a sus miembros hablar en público sobre sus trabajos y éstos eran considerados propiedad de la comunidad.


Pero la Escuela Pitagórica llegó a concentrar tanto poder sobre el Gobierno de Crotona, que la población se reveló y asesinó a todos sus miembros; a todos excepto a Téano, que tomó las riendas de la escuela en el exilio y continuó dirigiéndola con ayuda de sus tres hijas, Damo, Myila y Arignote.

Referencias:
Boggiano, Aymará. "Invenciones de la Inventiva". No 2797. TEANO. enlace: uh.edu
Salmerón, María A. "Teano y la ciencia Pitagórica" La Ciencia y el Hombre XXIII 2 (2010) enlace: uv.mx
Sainz Herrero, Mónica. TEANO (S.VI a. C.)  enlace: platea.pntic.mec.es



Artículo escrito por África Civantos