viernes, 26 de febrero de 2016

De la Antigua Roma a Star Wars


Es de todos bien sabido que en la Antigua Roma se practicaban numerosos deportes y se realizaban espectáculos de todo tipo. De entre estos últimos podríamos destacar los juegos de gladiadores, las matanzas de animales salvajes o las carreras de carros.

Las tradicionales carreras de carros llegaron directamente desde la tradición Griega, específicamente de los Juegos Olímpicos. Levantaban pasiones entre los romanos y ayudaban a que los cónsules menos populares durante su propio consulado se ganaran el apoyo del pueblo realizando juegos de dicho calibre e incluso aportando dinero propio para la realización de estos.

Podríamos equiparar el valor que se le daba a estas carreras al valor que hoy en día tiene en la calle el fútbol. Al igual que a los jugadores, a los aurigas también se les aclamaba, pero en especial a los caballos que tiraban de los carros, quienes eran más protagonistas e incluso conocemos casos en los que los animales eran más venerados que el propio auriga.

Según el estilo romano los equipos o factiones de aurigas estaban formados por los diferentes grupos sociales existentes en la época por lo que adquirían un carácter político. Estos equipos tenían un gran apoyo por parte de los espectadores, lo que en ocasiones provocaba disturbios entre los seguidores de los diferentes equipos.

En cuanto a las carreras propiamente dichas, llamadas también missus, sabemos que existía un número de vueltas a completar alrededor de la spina para poder proclamarse ganador y, en numerosas ocasiones unos aurigas saboteaban a otros en plena carrera, o bien azotando a los caballos contrarios o chocando los carros. Estas carreras se volvían violentas y a menudo se producían graves accidentes. 

Este espectáculo se ha convertido en un instrumento tanto para la literatura como para el cine de acción, histórico e incluso bélico. Como referencias literarias cabe destacar Circo Máximo de Santiago Posteguillo.

Tuvo gran acogida en el cine en 1959 la película titulada Ben-Hur donde se muestra claramente lo que sería una verdadera carrera de carros y caballos en la Antigua Roma. Está ambientada en la provincia de Judea en tiempos del emperador Tiberio. No podemos decir que esta tradición se haya perdido a día de hoy ya que se hacen continuas referencias y adaptaciones ya sea en cine o en un registro escrito.

El director de cine George Lucas, director de sagas tan conocidas como Star Wars o Indiana Jones afirmó haberse inspirado en la Antigua Roma y Ben-Hur para la creación de una escena de la película Star Wars I: La amenaza fantasma. Así, las carreras de vainas que se muestran en esta película fueron basadas en las carreras de cuadrigas de Ben-Hur. Esta no es la única adaptación de George Lucas sobre el cine bélico y de acción sino que en otras de sus películas ha realizado homenajes a trabajos como Salvar al soldado Ryan e incluso afirmó haberse inspirado en el cine de acción de los años 50 y 60.

Esta entrada ha sido realizada por Ana Belén García Bonillo (@anabgarcia20 en Twitter)

sábado, 20 de febrero de 2016

El arte en la Antigua Roma

El arte romano se inicia en íntima conexión con el etrusco y helénico de la Magna Grecia y cobra entidad a partir el siglo II a.C. Algunas aportaciones etruscas fueron el arco de medio punto y el uso de bóvedas. De los griegos heredaron los órdenes arquitectónicos y tipologías de edificios como templos y teatros. Era un arte realista y estaba subordinado a la política, como muestran las representaciones bélicas y de emperadores, frente al idealismo griego que representaba la belleza de los dioses.

En cuanto a la arquitectura, su función era plenamente utilitaria, representaba la fuerza del Estado con su carácter monumental urbanista. Expresaba la grandeza de la urbe con algunas construcciones como el Anfiteatro Flavio o Coliseo que se enmarca en la política del “Panem et Circenses” (pan y circo). Pues en la Roma Imperial se organizaban grandes espectáculos: combates de gladiadores, luchas de fieras, naumaquias… Este divertimento se convirtió en la herramienta de control social. Otros vestigios arquitectónicos que nos quedan de los romanos son el Acueducto de Segovia, que aún sigue en pie pese a que los sillares de granito están unidos sin argamasa; el Panteón de Agripa, pertenece al estilo Imperial y destaca por su planta centralizada y su enorme cúpula de casetones; el Teatro Romano de Cartagena, que fue construido en tiempos del emperador Augusto y dedicado a sus nietos Lucio y Cayo como consta en las inscripciones de los dinteles; por último el Arco de Tito, un gran arco de triunfo que conmemora la toma de Jerusalén.

Respecto a la escultura, se divide en dos periodos: el Republicano, con una clara influencia de la idealización griega y del realismo etrusco, destacan de esta época los bustos de Junio Bruto y Pompeyo; el periodo Imperial se divide a su vez el alto Imperio, destacando el Augusto de Prima Porta, retrato del cónsul imperator en posición de arengar las tropas; bajo Imperio, con los retratos de Adriano, Marco Aurelio y Caracalla que muestran el carácter de los emperadores con su gran técnica escultórica; y, por último, el periodo Tardorromano, caracterizado por la rigidez y el hieratismo al aparecer la religión cristiana, los retratos se deshumanizan y la escultura se considera anti-clásica, son de esta época el retrato de Constantino y el grupo de los Tetrarcas.

Para finalizar, otra tipología es el Relieve Histórico, que se vincula a la arquitectura y tiene valor narrativo. Su temática histórica glorifica el presente y pasado de Roma y sus promotores.

Las obras de gran nivel técnico y riqueza gestual presentan un abigarramiento compositivo, el conocido “Horror Vacui”, o miedo al vacío. Ejemplos de esto son las decoraciones de la Columna Trajana, que conmemora la conquista de la Dacia por el emperador y el Ara Pacis, altar a modo de templo consagrado a la diosa Pax cuyos relieves representan hechos del mandato de Augusto, este monumento conmemora la Pax Augustea.

           Artículo realizado por María Atenza López (@mariaatenza5 en Twitter)

sábado, 13 de febrero de 2016

Águilas en Guerra

Águilas en Guerra es una novela Histórica de Ben Kane. Este autor es conocido por otras obras como Aníbal: Enemigo de Roma o La legión perdida.

En Águilas en Guerra se nos muestra un momento histórico muy particular. La novela comienza alrededor del año 9 d.C , años después de las guerras civiles romanas y la transición de la República al Imperio. Esta novela transcurre durante el gobierno de Augusto, primer emperador romano, que llevará a cabo grandes campañas militares desde Germania hasta la Península Ibérica.

Esta novela gira en torno a la Región de Germania, en la que en este mismo año, aconteció la batalla de Teutoburgo, con la que se frustraron los planes imperiales del control total de la región.  La obra nos muestra los diferentes acontecimientos de ese año, tanto desde el punto de vista germano como romano, además de las diferentes acciones ocultas de Arminio para eliminar a las legiones situadas en Germania (principalmente la influencia a las diferentes tribus para unirse a la rebelión o los preparativos de dicha rebelión).

Desde mi punto de vista esta novela destaca en primer lugar por el contexto histórico, ya que no se han realizado muchas novelas acerca de esta época convulsa en la región de Germania. Tiene unos personajes muy logrados, destacando al propio Varo (Gobernador de Germania), al que no se mostrará como un inepto que la historia nos hizo creer que fue, sino como un político capaz. Además también se muestra su lado más humano. Por otra parte, destacan otros personajes como Tulo (alto mando dentro de esas legiones romanas), personaje importante en la historia, al que se dotará de gran humanidad.

Por último y no menos importante, destaca Arminio (líder de la revuelta que anteriormente había sido un aliado de Roma). Sobre este personaje recae gran parte del peso de la obra, ya que nos muestra el odio ciego hacia el pueblo romano por los abusos sobre las diferentes tribus germanas.

Dejando a un lado los personajes, esta novela está escrita en un lenguaje sencillo, por lo que se adapta a todos los públicos. También hay que destacar que está muy bien estructurada por lo que en ningún momento nos perderemos, al contrario, nos sumergiremos más y más en la historia según avance la trama. Es una novela destinada principalmente a los amantes de la Historia Antigua, romanófilos y germanófilos.

Águilas en Guerra es el primer título de la Trilogía de las Águilas, una novela que me ha sorprendido gratamente y que desde mi punto de vista es la más llamativa de las obras de Kane.

Este artículo ha sido realizado por Javier Pérez Cobo (@TheJavi360YT en Twitter)

lunes, 21 de diciembre de 2015

El triunfo en la Roma republicana

El triunfo era una ceremonia festiva y religiosa que servía también como una excelente propaganda política. El triunfo celebraba una victoria militar contra un enemigo extranjero con un espectacular desfile, encumbrando al general victorioso, el imperator. Era tan espectacular que cuando se celebraba uno media Italia se encontraba en Roma para poder presenciarlo, además no se podía disfrutar de este espectáculo normalmente, pues las condiciones para poder celebrarlo eran bastante restrictivas.

Era el general el que tenía que transmitir al Senado una petición de triunfo después de una gran victoria militar contra un enemigo extranjero y ser aclamado “imperator” por las tropas. Que el enemigo sobre el que se lograra una gran victoria fuese extranjero no aseguraba que el Senado concediese el triunfo, pues además de extranjeros debían ser enemigos dignos. A las victorias sobre enemigos que eran considerados indignos, como los esclavos o los piratas, se les concedía una “ovatio”, una celebración menor, en lugar del triunfo. Así, por ejemplo, a Marco Licinio Carso tras derrotar al ejército de esclavos a las órdenes de Espartaco en 71 .C., solo se le concedió la ovación, a pesar de que la revuelta de esclavos había supuesto un gran peligro para Roma. Otro requisito para poder celebrar un triunfo era que el general victorioso tuviese el cargo de pretor o de cónsul, las magistraturas más altas, aunque más tarde también podían celebrarlo los generales que tuvieran un imperium de propretor o de procónsul. Aunque a finales de la época republicana estos requisitos se podían obviar, como en el primer triunfo que celebró Pompeyo Magno sin haber sido siquiera pretor.  Si se cumplían todas las condiciones y el Senado se veía obligado a conceder la celebración de un triunfo, aún podían evitarlo retrasando su celebración y dejar al general con su ejército victorioso esperando a las puertas de Roma indefinidamente. El general no podía entrar en el pomerium, el límite sagrado de la ciudad delimitado por las murallas servianas, pues si lo hacía perdería su imperium. Esta estrategia de retrasar el triunfo fue utilizada contra Julio César tras regresar de la Hispania Ulterior en 60 a.C. para evitar que entrase en la ciudad y se presentase a las elecciones a cónsul del año siguiente, pero César prefirió el consulado a celebrar su triunfo y entró en la ciudad perdiendo su imperium.

El triunfo comenzaba en el Campo de Marte, al norte de la ciudad, daba una vuelta al circo Faliminio y entraba en la ciudad por la puerta Triunphalis, una puerta que solo se atravesaba en los triunfos. Tras atravesar esta puerta, la procesión se dirigía al Foro Boario por el barrio del Velabro y, tras atravesar este Foro, entraba en el Circo Máximo con sus gradas abarrotadas de gente y atravesándolo para luego girar a la izquierda y ascender por la Via Triunphalis, que ascendía por el valle entre el monte Palatino y el Celio. Al llegar a la Vía Sacra se giraba nuevamente a la izquierda para entrar en el Foro y ascender al capitolio donde estaba el templo de Júpiter Óptimo Máximo en el que acababa el triunfo con el sacrificio de dos grandes bueyes blancos al pie de la escalinata del templo. Los bueyes llevaban los cuernos dorados e iban adornados con guirnaldas y flores.

Los magistrados electos y los senadores abrían la comitiva a pie vestidos con sus características togas color crema claro y una banda de color púrpura en el hombro derecho de la túnica. Nunca podía participar en un triunfo senadores con un cargo superior al del triunfador para no eclipsar al triunfador. Así por ejemplo, si el triunfador había logrado su victoria desempeñando el cargo de pretor, los cónsules de aquel año no podían participar en el triunfo. Tras ellos iban músicos tocando sus trompetas sin parar. A continuación venían carros tirados por bueyes con el botín, de manera que los espectadores pudiesen admirarlo. Cuanto más grande y valioso fuese el botín más fama ganaba el general, pues todo aquello iba a parar al Tesoro de Roma (previo pago de la parte de las legiones y el general claro). El botín podía ser desde cualquier objeto de oro hasta esclavos, pasando por bellas armaduras enemigas o estandartes. Con el botín también venían  grandes carros con plataformas sobre los cuales multitud de actores representaban las escenas más características de la campaña. Después desfilaban las víctimas del sacrificio a Júpiter Óptimo Máximo, la ya citada pareja de bueyes blancos, y los sacerdotes. Tras ellos venía la mejor parte para la plebe, los prisioneros más ilustres vestidos con sus mejores galas. A la plebe siempre le encantaba ver a grandes caudillos y reyes que habían desafiado a Roma desfilar derrotados hacia el sacrificio por las calles de la ciudad. Y es que los jefes y reyes capturados eran ejecutados mediante la estrangulación en el Tullianum a donde eran llevados antes de que la procesión ascendiera al Capitolio. Los prisioneros que no tuvieran rango de rey, caudillo o jefe de importantes huestes eran perdonados y podían regresar a sus hogares.
Después de los prisioneros desfilaba el imperator montado en una cuadriga ataviado con una toga y una túnica púrpura bordada en oro (jamás iba ataviado con vestiduras militares como se representa en algunas películas o ilustraciones). El triunfador también lucía una corona de laurel, portaba un cetro coronado por un águila de oro y llevaba la cara y las manos pintadas de rojo a imitación de Júpiter, pero, para bajarle los humos, un esclavo que acompañaba al triunfador no paraba de susurrarle la siguiente frase: 

Respice post te. Hominem te memento

O lo que es lo mismo, mira atrás, recuerda que eres mortal (y no un dios).

Por último, después del triunfador venían las legiones. No todos los soldados que habían participado desfilaban, sino solo una representación de cada legión. Desfilaban desarmados, pues nadie, a excepción del dictador y su maestro del caballo si los hubiera, pueden entrar en el pomerium armados y con hojas de laurel adornando sus estandartes.

El triunfo terminaba cuando el triunfador llegaba al templo de Júpiter Óptimo Máximo, donde se hacían ofrendas, se colocaba la corona de laurel en la cabeza de la estatua del dios y se celebraba un banquete en el templo. Pero no acababan aquí el espectáculo, pues era habitual que se celebrasen juegos de gladiadores, carreras y representaciones teatrales para celebrar la victoria.

A finales de la República, el triunfo se había convertido en un instrumento más de propaganda y por eso los triunfadores se afanaban en celebrar un triunfo lo más espectacular posible, para que esos momentos quedasen grabados en la retina de los votantes. Uno de los triunfos más espectaculares fue el de Pompeyo Magno en el 61 a.C. por su campaña contra Mitrídates el Grande que duró dos días. 
Los triunfos de César en cambio (46 a.C.) duraron un día, pero celebró cuatro seguidos, algo inaudito: uno por las Galias, que fue el más espectacular; otro por la guerra de Alejandría, en la cual aupó al poder a su amante, Cleopatra; otro por su breve campaña contra Farnaces del Ponto; y por último otro por su victoria en África contra el rey Juba de Numidia, aunque en realidad fue contra los pompeyanos. Dio espectáculos como los ya citados y además repartió dinero para todos los ciudadanos, celebró banquetes por toda la ciudad y organizó una naumaquia, una representación de una batalla naval, desviando el Tiber y creando así un lago artificial.

Este espectáculo tan característico de la Roma Antigua puede verse reflejado en ciertas costumbres de la actualidad. Por ejemplo, cuando un equipo de fútbol gana una competición desfilan por su ciudad rodeados de enfervorizados aficionados y más tarde visitan a las autoridades y hacen ofrendas religiosas.

Artículo realizado por Jorge Menéndez Caunedo para Yo Elijo Latín.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Miles Romae

Introducción.
- El ejército no siempre dominó las técnicas de combate.
- Sin embargo supo aprovechar las derrotas sufridas.
- Hubo tres ejércitos bien diferenciados: el de la Monarquía, el de la República y el del Imperio.

Origen.
- El ejército fue llamado legio.
- Contaba con un cuerpo de caballería, pero el peso principal recaía sobre la infantería.

El ejército durante la Monarquía.
  • Primera época.
- Se reclutaba a los soldados teniendo en cuenta la división por curias y tribus del pueblo romano.
- Cada curia aportaba 100 infantes y 10 jinetes.
- El equipamiento corría por cuenta del soldado.

  • Reforma de Servio Tulio.
- En su reforma permitió la entrada al ejército de todo aquel que pudiese costearse el equipo.
- Dividió la ciudad en cuatro tribus.
- Dividió a los hombres en dos categorías: iuniores y seniores.

El ejército durante la República.
  • Introducción del manípulo.
- Unión de dos centurias.
- Colocación en tres líneas: la primera estaba formada por los hastati (los más jóvenes); en la segunda, los principes (los que tienen algo de experiencia); y en la tercera, los triarii (los más veteranos).
- Las dos primeras líneas llevaban como arma el pilum, y la tercera línea, el hasta.
- Armas defensivas: escudo y casco.
- Por cada legión había un cuerpo de caballería legionaria, un cuerpo de socii (tropas auxiliares de pueblos itálicos aliados) y un cuerpo de auxilia (tropas auxiliares de pueblos extranjeros, no itálicos, aliados).
  • La reforma de Mario.
- Sustituyó el manípulo por la cohorte como unidad táctica fundamental.
- La cohorte estaba formada por tres manípulos, por una triplex acies.
- Sustitución de alistamiento de ciudadanos para el ejército, por un reclutamiento voluntario.
- Desaparición de los socii.
- Desaparición de la caballería legionaria por más auxilias.
- Adopción de enseñas y numeración.
- Águila de plata como insignia legionaria.
- Generalizó el pilum, el scutum y la galea.
- Consecuencia de la reforma: el ejército pasó a manos de generales ambiciosos que se aprovecharon de ese poder.
  • Las guerras civiles.
- Antesignani: cuerpo especial de infantería ligera que iba delante de las enseñas.
- Cohortes praetoriae: fuerzas especiales a manos de algunos jefes.
- Speculatores: exploradores.

El ejército durante el Imperio.
  • Alto Imperio.
- El Principado quedó dividido en dos:
   1. Séquito del emperador:
·Cohortes pretorianas: guardia personal.
·Cohortes urbanas: servicios públicos.
·Cohortes de vigiles: vigilancia nocturna y extinción de incendios.
   2. Campaña:
·Dividida en legiones (formada por 10 cohortes) y en auxilia.
  • Bajo Imperio.
- Constantino divide el ejército en ejército de cobertura y en ejército de campaña.
- Las legiones pasan a ser batallones de infantería.
- La caballería se independiza de la legión.

El combate.
  • Formación en falange.
- Era de orden cerrado, con un frente muy amplio y poco fondo.
- Estaba dividida en seis frentes.
- Defectos: facilidad de desorden y poca capacidad de maniobra.
  • Formación en manípulos.
- El orden de batalla se presentaba en tres líneas articuladas en manípulos.
- Ventajas: adaptabilidad al terreno y capacidad de maniobrar
- Defecto: excesiva división de la legión.
  • Formación triple en  línea de combate.
- En formación de un frente de tres líneas: cuatro cohortes la primera, tres en la segunda y otras tres  en la tercera.
- Las cohortes se disponían separadas en el combate para facilitar el movimiento de una línea a otra.
  • Formación en cuña.
- Se adoptó tras las reformas de Diocleciano y Constantino.

Poliorcética.

- Engloba todas las operaciones relacionadas con el ataque y defensa de los fuertes.
  • Bloqueo:
- Predomina el cerco y la incomunicación.
- Alesia y Numancia son los más conocidos.
- Factor esencial: el tiempo.
  • Ataque o asedio:
- Dos tipos: rápido y prolongado.
- Material de asedio y medios: ariete, hoces, galerías subterráneas, terraplenes y torreones de asalto.
- Medidas de defensa a los asaltos: impedimento a aprovechar los medios del terreno, reforzamiento de los medios defensivos (por ejemplo, la muralla) y el uso de armas contra los soldados enemigos o contra las obras de asedio.
- Procedimientos con los que se protegían los asaltantes de los ataques de los asaltados: mantelete, testudo, galería y pluteus.
- Máquinas de artillería importantes: catapulta, balista y onagro.

El ejército en marcha.
  • Agmen pilatum.
- La formación está dispuesta en columna.
  • Agmen quadratum.
- Se utilizaba cuando había peligro de un ataque enemigo.
  • Agmen munium.
  • Agmen expeditum.
- Los soldados iban preparados para luchar en cualquier momento, por ello sólo portaban armas.
  • Orbis.
- Formación redonda utilizada cuando se esperaba un ataque enemigo por todos los flacos.

El campamento.

- La colocación del campamento dependía de la posición del enemigo.
- El trazado solía ser regular.
- El trazado lo realizaba una patrulla con un aparato óptico con el que clavaban unas banderas en el terreno con las cuales los soldados ya sabían a dónde debían dirigirse y qué tenían que hacer.
- Estaba protegido por un foso y un vallum, junto con un intervallum.
- La organización interna estaba dividida por el cardo maximus y por el decumanus maximus, las cuales se cruzaban perpendicularmente.

Entrada redactada por Verónica Durán para "Yo Elijo Latín"

domingo, 7 de junio de 2015

Características generales de la Oratoria Latina

La retórica es el arte de hablar bien, es decir, la teoría, mientras que la oratoria es la manifestación práctica de la retórica. El género de la oratoria nace en Grecia, al igual que la gran mayoría de los géneros, con Platón y Aristóteles, los cuales eran los principales teóricos de esta. Sin embargo, el gran orador del mundo griego fue Demóstenes. La oratoria consta de cinco partes:

1.       Inventio: Es encontrar lo que se quiere decir.
2.       Dispositio: Ordenar las ideas encontradas.
3.       Elocutio: Vestir con palabras las ideas (escribir).
4.       Memoria: Aprenderse el discurso de memoria.
5.    Actio: La puesta en escena. Tiene a su vez dos partes: los gestos del orador (agere) y la entonación (pronuntiare).

Los discursos también tendrán cinco partes:

1. Exordium: El objetivo del inicio del discurso debe ser la "captatio benevolentiae" (que el público se ponga a tu favor). Tenemos que conocer la "doxa", la opinión de la gente, para saber adaptarnos. La benevolencia se puede conseguir a través de la propia persona, del contrincante, del jurado o del propio tema.
2.       Narratio: Es un breve resumen del contenido a tratar.
3.       Divisio: Es un esquema del contenido.
4.  Argumentatio: Es la parte más importante, la argumentación. Los argumentos a favor se llaman "confirmatio", y la refutación de los que están en contra "refutatio". Los argumentos se ordenan de argumentos fuertes a los débiles, aunque también puede ser al revés. Aristóteles aconseja seguir el orden Nestoriano, que divide los argumentos en fuertes-débiles-fuertes.
5.    Peroratio: Se hace una "ennumeratio", un resumen y una apelación a los sentimientos, que puede ser suscitando odio contra el adversario o intentar mover a la compasión.

Los teóricos de la oratoria dicen que dentro de ella hay una serie de géneros, en función de su fin:

·   Genus iudiciale (género judicial): Su fin es el "docere" y su base es la "iustitia". Va dirigido a un jurado
·      Genus deliberatum (género deliberativo): Su fin el el "movere", y su base es la "utilitas" (utilidad). Su público es una asamblea
·     Genus demonstrativum (género demostrativo): Su fin es el "delectare", y su base es la "honestas" (honestidad de carácter moral). Su público es el auditorio en general

Hay también diferentes estilos:

·         Ático o tenius: Sobrio o sencillo.
·         Asiano o gravis: Recargado y elevado.
·         Rodio o mediocris: Medio.

Finalmente, los autores que cultivarán este género y sus obras pertenecientes a este son:

·   Cicerón: Discursos (Pro Roscio AmerinoIn VerremIn CatilinamPro Milone e In Marcum Antonium) y tratados de retórica (De inventioneDe oratoreOrator y Partitiones oratiae).
·         QuintilianoInstitutio oratoriae.
·         TácitoDialogus de oratoribus.

lunes, 1 de junio de 2015

Características generales de la Lírica

El género de la lírica, al igual que la mayoría de los géneros, nace en Grecia con autores como Safo, Anacreonte y Píndaro. En su origen, la poesía se hacía para ser recitada con acompañamiento musical, sobre todo con la lira. El fin de la poesía es ella misma, es decir, la poesía es el propio fin, el “delectare”  (deleitar). Los temas de la poesía son básicamente dos:

·      El yo en todas sus diferentes manifestaciones, tales como la reflexión, la religión, la naturaleza, los banquetes…
·      El amor, ya que se le da mucha importancia a los sentimientos humanos.

Respecto a la forma, la métrica es muy variada, hay yambos y troqueos:

·          Yambo: Compuesto por una sílaba breve y una sílaba larga
·         Troqueo: Compuesto por una sílaba larga y una sílaba breve

La estructura tiene tres partes: proemio, centro y epílogo. A su vez, hay tres tipos de estructuras:
  • Lineal.
  • Circular (empieza igual que acaba).
  • Dos partes.
Finalmente, en relación con los autores y sus obras, destacamos dos, ambos de época Clásica:

·    Catulo: Escribió 116 poemas con varias divisiones posibles, de las cuales citaremos una:
  1. 1-60: Poemas líricos y breves.
  2. 61-68: Poemas extensos. Son variados, pero predominan los elegíacos.
  3. 69-116: Epigramas, es decir, críticas o sátiras.
·   Horacio: SátirasEpodos (lírica con componentes de la sátira), OdasEpístolas.