martes, 28 de octubre de 2014

La Batalla de Munda

La Batalla de Munda comienza el 17 de Marzo del año 45 a.C y fue la batalla decisiva para los ejércitos de Julio César sobre los ejércitos Pompeyanos que estaban al mando de Tito Labieno y los hijos de Pompeyo el Grande. Los hijos de este eran Cneo y Sexto. Esta batalla se sitúa de un modo general ya que hay discusiones sobre su situación exacta en las llanuras de una antigua colonia romana inmune de Munda. Esta supuso la última batalla además de la Segunda Guerra Civil Romana.
La situación geográfica de la batalla no está clara. Muchos de los historiadores de esta la sitúan en las cercanías de Montilla (Córdoba) y afirman que pasará esta por localidades como Castro del Río y Espejo, llegando a esta conclusión por el nuevo nombre que se le dio a localidades como la de Espejo en agradecimiento por la ayuda servida al mismísimo César, pasándose esta a llamar Claritas Iulia.

Mapa de la posible situación geográfica de la Batalla de Munda

Para Julio César supuso la batalla más difícil y peligrosa de todas las batallas en las que había participado. Este en un momento concreto y crítico para él llegó a pensar en el suicidio. Presentó la batalla en un terreno muy desfavorable al tener que atravesar un torrente y tener que subir a la colina donde Pompeyo el Joven se había situado con su ejército.
Los beligerantes de esta batalla eran dos. El primer beligerante era la República de Roma (Cesarianos) y los Pompeyanos también de la República de Roma con sus respectivos comandantes cuales eran Julio César para los Cesarianos y para los Pompeyanos Tito Atio Labieno, Cneo Pompeyo el Joven y Sexto Pompeyo y en esta batalla por parte de los Cesarianos intervinieron 40.000 legionarios y 8.000 jinetes. De la parte de los Pompeyanos intervinieron 70.000 legionarios, 6.000 auxiliares y otros 6.000 jinetes.
En esta batalla estuvieron muy forzados los generales a dejar sus posiciones de mando y tuvieron que unirse a la lucha con el único fin de levantar la moral de sus legiones. César decidió tomar el mando del ala derecha donde se colocaba la Legio X Equestris que peleaba con un gran valor. Esta gracias la presencia de César empezó a avanzar. Pero el ataque de la Legio X Equestris solo era una treta lo que hizo que Cneo cayera en ella y desplazara la legión de su ala derecha a la izquierda lo que supuso un grandísimo error.
César lanzó un ataque por el flanco derecho que cambió la historia de la batalla. Al mismo tiempo el aliado de César, el Rey Bogud de Mauretania atacó el campamento de Pompeyo desde una posición de retaguardia. Esto hizo que los legionarios Pompeyanos rompieran el frente y huyeran lo que supuso la muerte de muchos de ellos durante la retirada. Algunos otros murieron mientras defendían la ciudad de Munda.
Después de la gran victoria de Julio César y sus Cesarianos ante los Pompeyanos castigó a las ciudades filopompeyanas y recompensó a las fieles convirtiéndolas en “Coloniae” (colonias romanas) y por ultimo Cesar marchó a Roma donde asumió el cargo de dictador pero por desgracia fue asesinado al año siguiente por los senadores más jóvenes y conservadores.

Isabel Jiménez-Peña Barba(@Festina_Lente97 en Twitter)

Escrito para “yoelijolatin.blogspot.com”

domingo, 19 de octubre de 2014

Instituciones de la República Romana IV: El Senado

Sin duda alguna, la institución política de mayor importancia dentro del sistema constitucional de la República Romana fue el Senado. No en vano las legiones portaban en sus estandartes la sigla SPQR, Senatus Populusque Romanus, cuya traducción era precisamente “El Senado y el Pueblo Romano”. El poder y la autoridad del Senado se basaban en el precedente, la alta calidad y prestigio de los senadores, y el linaje ininterrumpido del Senado, que se remontaba a la fundación de la República en el año 509 a. C., e incluso antes, durante el tiempo de la monarquía. De acuerdo con el historiador griego Polibio, mientras que los cónsules dirigían los ejércitos y el gobierno civil de Roma, y los comicios la legislación y los procesos penales, el Senado era la máxima autoridad en hacienda, administración y política exterior.

El nombre de Senado proviene del latín senex, senis, anciano. Los miembros del Senado, los senadores, no eran elegidos por voto popular, sino por los cónsules, en un principio, y posteriormente por los censores, que tenían también el poder de expulsar a alguien del Senado. Después que un magistrado había cumplido su mandato, usualmente era nombrado en forma automática miembro del Senado. Este nombramiento era vitalicio, excepto en el caso de expulsión por parte del censor.

El Senado tenía un enorme poder sobre el gobierno civil, especialmente el caso con respecto a la gestión de finanzas estatales, ya que sólo el senado podía autorizar el desembolso de fondos públicos. El Senado aprobaba decretos llamados senatus consultum, que oficialmente eran un "consejo" del Senado a un magistrado. Aunque estos decretos no tenían porque ser obedecidos, en la práctica, por lo general lo eran. Durante una emergencia, solo el Senado podía autorizar el nombramiento de un dictador. El último dictador ordinario, sin embargo, fue nombrado en el año 202 a. C. Después del 202 a. C., el Senado respondía a emergencias aprobando un senatus consultum ultimum ("Decreto Último del Senado"), que suspendía el gobierno civil otorgando al cónsul poderes extraordinarios.


Las reuniones del Senado usualmente comenzaban al amanecer, aunque de vez en cuando ciertos eventos (como las fiestas) podían retrasar el comienzo de la reunión. Un magistrado que deseaba convocar al Senado emitía una orden obligatoria (un cogere), y los senadores podían ser castigados sí no se presentaban sin una causa razonable. Las reuniones eran públicas ya que las puertas quedaban abiertas, lo que permitía que las personas entraran o vieran lo que acontecía en el interior.

El Senado era dirigido por un magistrado presidente, quien usualmente era un Cónsul o, sí el cónsul no estaba disponible, un pretor. Este iniciaba la sesión con un discurso invitando a los senadores a analizar un tema. Entonces cedía la palabra a los senadores, que daban su opinión comenzando por el mayor antigüedad y rango (el princeps senatus), y terminando por los más jóvenes, en orden de antigüedad. Todos los senadores tenían que hablar antes de que se pudiera votar, y dado que todas las reuniones tenían que terminar al caer la noche, un senador podía hablar para llevar la propuesta al fracaso (una maniobra obstruccionista o diem consumere) sí ellos seguían con el debate hasta la noche. Estas y otras maniobras obstruccionistas eran muy comunes en el Senado. Se sabe, por ejemplo, que el senador Catón el Joven bloqueó una vez un intento de evitar que el Senado le concediera a Julio César una ley que le hubiera dado tierra a los veteranos de Pompeyo Magno, hablando hasta la caída de la noche.

jueves, 2 de octubre de 2014

Téano, la primera mujer matemática


En Grecia, un par de siglos después de que el poeta Homero recopilara en La Ilíada y La Odisea las leyendas y mitos del pueblo griego, se estaba produciendo el desplazamiento del pensamiento mágico por la razón. Y al calor de la lógica, nacieron muchas escuelas de pensamiento de las que bebe hoy nuestro saber actual.

Retrato de Téano
Una de las escuelas más destacadas de la Antigua Grecia fue la fundada por Pitágoras de Samos, en Crotona, que sostenía que la esencia de todas las cosas eran los números.

Esta escuela disfrutaba de los favores de un rico mecenas, Milón, hombre culto que apreciaba el valor de las ciencias y las artes; tanto que quiso que su hija Téano (Crotona, 546 a.C.), una de las figuras más relevantes del pitagorismo, se instruyera y aprendiera la ciencia matemática por lo que la envió como discípula de Pitágoras en cuanto tuvo la edad adecuada. Y aunque Téano pertenecía a una comunidad muy conservadora donde se aceptaba a las mujeres como miembros con los mismos derechos y deberes que los hombres, la sociedad no aceptó a las mujeres sabias y estableció mecanismos de sanción social. La mujer estaba marginada de las actividades científicas, pero en la Escuela Pitagórica de Crotona no cabían discriminaciones y prejuicios y se propiciaron los primeros brotes del pensamiento femenino.

Téano, que aparece desde la antigüedad como una personalidad reconocida por su erudición y sabiduría, demostró grandes facultades en el estudio de las disciplinas, y su tesón y dedicación hicieron de ella una  verdadera maestra. Mujer de gran carácter, se acabó casando con su maestro Pitágoras, a pesar de la diferencia de edad, y tuvieron cinco hijos, tres de los cuales fueron niñas que posteriormente trabajarían con ella difundiendo el saber pitagórico.

Creía, y así lo defendía, que el Número regía el Universo; que en el Número residía el orden esencial; que los objetos materiales estaban compuestos por números naturales y todo se podía expresar con una medida exacta.  Todo esto junto con la búsqueda de la perfección y de la armonía en las formas y proporciones, la llevó a trabajar en el Número Áureo. Pero su saber se manifiesta en otras ramas del conocimiento. Se dedicó al estudio de la cosmología y se le atribuyen tratados de física y medicina, por lo es considerada también precursora de la investigación científica. Téano demostró igualmente interés por los aspectos morales y espirituales; escribió un tratado sobre la castidad cuyo contenido muestra las virtudes pitagóricas de prudencia, justicia, fortaleza y templanza, e incluso, un tratado sobre psicología infantil. Sin embargo es difícil precisar cuáles fueron realmente sus aportaciones ya que la escuela Pitagórica prohibía a sus miembros hablar en público sobre sus trabajos y éstos eran considerados propiedad de la comunidad.


Pero la Escuela Pitagórica llegó a concentrar tanto poder sobre el Gobierno de Crotona, que la población se reveló y asesinó a todos sus miembros; a todos excepto a Téano, que tomó las riendas de la escuela en el exilio y continuó dirigiéndola con ayuda de sus tres hijas, Damo, Myila y Arignote.

Referencias:
Boggiano, Aymará. "Invenciones de la Inventiva". No 2797. TEANO. enlace: uh.edu
Salmerón, María A. "Teano y la ciencia Pitagórica" La Ciencia y el Hombre XXIII 2 (2010) enlace: uv.mx
Sainz Herrero, Mónica. TEANO (S.VI a. C.)  enlace: platea.pntic.mec.es



Artículo escrito por África Civantos











viernes, 19 de septiembre de 2014

Tito Livio

Tito Livio
Tito Livio nació en el año 59 a.C. en una de las ciudades más importantes de la región, Patavium (actual Padua, en Venecia), una tierra rica, pero austera. Austeridad que quedará reflejada en el carácter y las obras de Livio. Amigo de Octavio Augusto, siempre mostró abiertamente sus pensamientos a favor de Pompeyo  (lo que provocó que el emperador le pusiera el mote amistoso de “Pompeyano”). A los 24 años, durante la Pax Augustea, se instaló en Roma, donde ejerció toda su labor de historiador. Gracias a ello, adquirió una gran fama, tanto en su tiempo como en las épocas posteriores. Murió en el año 17 en su tierra natal, a los 76 años de edad.

Juramento de los Horacios (Le Serment des Horaces), 1784
El trabajo de Livio más reconocido y alabado a través de los tiempos será su Ab urbe condita (“Desde la fundación de la ciudad”), obra maestra compuesta de 142 libros, de los que solo nos han llegado 34: del 1 al 10 y del 21 al 45. El primer volumen se publicó en torno a los años 27 y 25 a.C. Los libros que han llegado hasta nosotros contienen la historia de los primeros siglos de Roma, desde la fundación en el año 753 a. C. hasta 292 a. C., relatan la Segunda Guerra Púnica y la conquista por los romanos de la Galia cisalpina, de Grecia, de Macedonia y de parte de Asia Menor.

En esta gran obra, Tito Livio se propuso contar la totalidad de la historia de Roma, año a año. Para ello, trabajó metodológicamente todas sus fuentes disponibles (Quinto Claudio Cuadrigario, Valerio Antias, Antípatro, Polibio, Catón el Viejo y Posidonio). Además, se interesó también por indicar modelos a imitar (los virtus) y a evitar (los vitium).


Esta entrada ha sido escrita por Pablo González (@pagongar_96). 
Si queréis escribir alguna entrada para ser publicada en este blog, podéis enviarla a yoelijolatin@hotmail.com.

lunes, 8 de septiembre de 2014

La educación en la Antigua Roma: El "Ludus litterarius"

La educación en la Roma Antigua, desde los últimos siglos de la República romana, era un mecanismo vinculado a la élite social, que proporcionaba a sus hijos una educación al modo griego. El paedagogus (palabra griega de la que deriva la actual "pedagogo") era el esclavo que conducía al niño a la schola ("escuela").
En la primera enseñanza, el nutritor o tropheus era el responsable de enseñara al niño a leer y de su educación hasta la pubertad. Debía dirigirse a su padre llamándole domine (señor).
La schola ("escuela") estaba regida por el calendario religioso; las clases se daban por las mañanas y era mixta hasta los doce años. Un grammaticus era el responsable de enseñar a los niños los autores clásicos y la mitología; mientras que a las niñas, consideradas adultas a los catorce años (domina en latín, kyria en griego), podían tener un preceptor que le enseñara los clásicos.
La siguente etapa de la educación tenía lugar en el gymnasium o palaestra. En Oriente, las principales materias eran la lengua griega, las obras de Homero, retórica, filosofía, música y deporte. En cambio, en Occidente, se enseñaba además latín, en detrimento de la música y el deporte. A los dieciséis o diecisiete años, había una bifurcación en el camino de los jóvenes, que tenían que decidirse por el ejército o los estudios.

El ludus litterarius

El ludus litterarius componía un sistema educativo con tres niveles de enseñanza:

  1. Las escuelas a cargo de un ludi magister ("maestro"), que impartían la educación elemental (Ludus Principalis).
  2. Las escuelas a cargo de un ludi grammaticus ("gramático"), que correspondían a lo denominado actualmente enseñanza secundaria (Ludus Grammaticus).
  3. Las escuelas a cargo de un ludi rhetor ("retórico"), establecimientos de educación superior que iniciaban con la retórica y, seguían con la enseñanza del derecho y de la filosofía, una especie de universidad (Ludus Rhetoricae).

De pequeños podían tener un maestro en casa (magister), que generalmente era un esclavo o liberto griego o bien ir a una escuela llevados por un esclavo (pædagogus) que después también les repasaba las lecciones en casa.
En la primera etapa educativa, el niño aprendía con un maestro (magister ludi, litterator y calculator) a leer, escribir y hacer cuentas. La disciplina era severa, pero los niños jugaban con letras de madera o marfil y con ellas aprendían a leer y a escribir. Por eso a esta escuela le llaman «juego» (ludus) y el maestro era magister ludi. La escuela se situaba en un pequeño cuarto (taberna, pergula), en una cabaña o en el jardín (según el tiempo y las posibilidades). El maestro tenía una silla (cathedra) o un taburete (sella). Los niños se sentaban en escaños (subsellia).
Los instrumentos de trabajo eran unas tablas enceradas (tabulæ, ceræ) en las que rascaban con punzones (stilus) que por un lado eran puntiagudos y por otro acababan en una espátula con la que se alisaba la cera y así quedaba lista para volver a escribir en ella (stilum vertere).
La segunda etapa podía ser privada o pública. El profesor era el grammaticus que enseñaba a entender y comentar los textos literarios. Comentando los textos clásicos, los niños aprendían de todo: geografía, historia, física, religión, etc. Con el tiempo, la grammatica empezaría a ser también estudio sobre la lengua que hablaban y esta innovación acabaría eliminando el primitivo concepto de grammatica.
La tercer etapa preparaba en la elocuencia al futuro político romano. El profesor era el rhetor (maestro de oratoria). Quintiliano, por ejemplo, escribió muchas notas pedagógicas de cómo formar al orador. Entre los ejercicios frecuentes estaba la realización de juicios ficticios en los que unos alumnos acusaban y otros defendían.

sábado, 30 de agosto de 2014

Origen y expansión del Latín

El latín debió de aparecer hacia el año 1000 a. C. en el centro de Italia, al sur del río Tíber, con los Apeninos y el mar Tirreno al oeste, en una región llamada Latium (Lacio), de donde proviene el nombre de la lengua y el de sus primeros habitantes, los latinos; sin embargo, los primeros testimonios escritos datan del siglo VI a. C., como la inscripción de Duenos y otras similares.
En los primeros siglos de Roma, desde la fundación al siglo IV a. C., el latín tenía una extensión territorial limitada: Roma y algunas partes de Italia, y una población escasa. Era una lengua de campesinos.
Así lo demuestran las etimologías de muchos términos del culto religioso, del derecho o de la vida militar. Destacamos los términos stippulare ('estipular'), derivado de stippa ('paja'), o emolumentum ('emolumento'), derivado de emolere ('moler el grano'), en el lenguaje del derecho.
En este sentido, los latinos, desde época clásica al menos, hablaban de un sermo rusticus ('habla del campo'), opuesto al sermo urbanus, tomando conciencia de esta variedad dialectal del latín. «En el campo latino se dice edus ('cabrito') lo que en la ciudad haedus con una a añadida como en muchas palabras».
Mapa que muestra la actual Italia, lugar en el que
 el latín convivía junto a otras lenguas en el 250 a.C.
Después del periodo de dominación etrusca y la invasión de los galos (390 a. C.), la ciudad fue extendiendo su imperio por el resto de Italia. A finales del siglo IV a. C., Roma se había impuesto a sus vecinos itálicos. Los etruscos dejaron su impronta en la lengua y la cultura de Roma, pero los griegos presentes en la Magna Grecia influyeron más en el latín, dotándolo de un rico léxico.
El latín de la ciudad de Roma se impuso a otras variedades de otros lugares del Lacio, de las que apenas quedaron algunos retazos en el latín literario. Esto hizo del latín una lengua con muy pocas diferencias dialectales, al contrario de lo que pasó en griego. Podemos calificar, pues, al latín de lengua unitaria.
Después, la conquista de nuevas provincias, primero las Galias con César, hasta la de la Dacia (Rumania) por parte de Trajano, supuso la expansión del latín en un inmenso territorio y la incorporación de una ingente cantidad de nuevos hablantes.
Paralelamente a la expansión territorial de Roma, el latín se desarrolló como lengua literaria y como lingua franca a la vez que el griego, que había tenido estos papeles antes. Desde el siglo II a. C., con Plauto y Terencio, hasta el año 200 d. C. con Apuleyo tenemos una forma de latín que no tiene ninguna variación sustancial. o una gran expansión territorial.

sábado, 9 de agosto de 2014

Indumentaria militar de la Roma Antigua

La gente guerrera, entre los romanos de los primeros siglos defendía su cabeza con la galea o casco de cuero y placas metálicas y el tronco por medio de una armadura también de pequeñas placas. Pero después de la conquista de las Galias se adoptó el cassis o casco de metal (usado antes por celtas e iberos) con yugulares y cubrenuca y la cota de malla para el tronco si bien algunos cuerpos especiales del ejército usaban armaduras particulares:
  • Los velites, cuerpos de infantería ligera que empezaban los primeros el ataque llevaban ócreas o resguardos metálicos (de bronce, por lo común) en la pierna izquierda
  • Los hastati o hastarios (armados con dos jabalinas) llevaban ócreas en la pierna derecha pues era la que adelantaban al combatir
  • Los legionarios se protegían el pecho y la espalda con una loriga o coraza flexible de tiras de acero y el brazo con un corto brazal de bronce
  • Los buenos escuadrones de caballería llevaban en lugar de lo anterior la lorica squamata o plumata, dispuesta en forma de escamas de metal cosidas sobre cuero o tela fuerte.

Escudos usados por los hastati
Se ceñía la loriga de cualquier tipo que fuera con el cingulum o cintum, cinturón de cuero chapeado de metal y sujeto con fíbula, del cual pendía la espada. Ésta se llevaba también pendiente de bálteus o tahalí, propio de los jefes que iba terciado ante el pecho desde el hombro derecho hasta el lado izquierdo de la cintura. Los emperadores y otros altos jefes de la milicia romana se servían de una coraza de dos piezas (peto y espaldar) adornadas con relieves y adaptadas perfectamente al tronco según aparece en sus estatuas y sobre ella vestían el paludamentum, especie de clámide larga y holgada que estuvo en uso durante el Imperio y a la vez llevaban sobre el casco una cimera o apex y un penacho o crista al modo griego lo cual era también propio y distintivo de los centuriones.
Ilustración de un vélite según Theodore Ayrault Dodge, en 1861.