domingo, 8 de febrero de 2015

Cayo Valerio Catulo

Busto de Cayo Valerio Catulo en Sirmione
Cayo Valerio Catulo (Gaius Valerius Catullus), nació el año 84 a. C. en Verona, al norte de Italia, durante el cuarto consulado de Lucio Cornelio Cina, y murió el 54 a.C. El padre de Catulo era amigo de César, mas el propio Catulo lo despreciaba:

César, no le dedico demasiada
atención a agradarte,
ni a saber si eres hombre blanco o negro.

De Catulo conservamos 116 poemas, los denominados "Carmina". En su obra podemos ver poemas muy diferentes –no solo por el contenido sino también por la forma–. Tenemos poemas de amor, pero también de odio; tenemos poemas tiernos, pero también de venganza; tenemos poemas breves, mas también poemas extensos. Viendo los poemas que citamos, es evidente que Catulo fue talentoso en unir diferentes registros de la lengua. Con ello queremos decir que sabe adecuar su lenguaje dependiendo del poema que está escribiendo. Sabe qué palabras utilizar en cada momento y con qué fin. En Catulo es inagotable ese lenguaje de caricias y de amor que representa el amor que sentía por Lesbia. La forma de los poemas de amor expresan todo ese amor que sentía Catulo por su amada; expresaba su amor sincero y desinteresado. Por otra parte, también es inagotable el lenguaje grosero y obsceno.

Sin embargo, a Catulo se le conoce más por esos poemas que le dedicó a su gran amada Lesbia. Este romance le trajo más de un dolor de cabeza, aunque él la amó con toda su alma. Este amor puro, sincero, desnudo y desinteresado lo podemos ver reflejado en muchos poemas del poeta veronés:

Vivamos, Lesbia mía, y amemos,
y las habladurías de esos viejos tan rectos,
todas, valorésmoslas en un solo as.
Los soles pueden morir y renacer:
nosotros, en cuanto la efímera luz se apague,
habremos de dormir una noche eterna.
Dame mil besos, luego cien,
luego otros mil, luego cien una vez más,
luego sin parar otros mil, luego cien,
luego, cuando hayamos hecho muchos miles,
los revolveremos para no saberlos
o para que nadie con mala intención pueda mirarnos de través,
cuando sepa que es tan grande el número de besos.

Catulo sufrió mucho, puesto que Lesbia no le era fiel. Sabemos –gracias a Apuleyo – que el apodo de “Lesbia” corresponde a Clodia, una mujer casada. Se dice de ella que tuvo diversas aventuras a lo largo de sus dos matrimonios, y que siguió teniendo affaires con diversos hombres tras la muerte de su segundo marido (Quinto Cecilio Metelos Céler). Catulo era uno de esos amantes, lo cual no le sentó nada bien, como vemos en el poema LVIII:

Mi Lesbia, Celio, aquella Lesbia mía,
aquella Lesbia a la que amó Catulo
(únicamente a ella)
más que a sí mismo y que a los suyos todos,
ahora por las esquinas y callejas
se la pela a los nietos del gran Remo.

En conclusión, los poemas son grandes maravillas ya sea por la expresión del amor sincero y desnudo que siente por Lesbia, ya sea por ese lenguaje obsceno y lleno de insultos que encontramos en otros poemas. Catulo ha tenido tanta popularidad en la actualidad  porque su poesía es tan próxima en forma, estilo y espíritu a mucha de la nuestra contemporánea. Su poesía es diferente a la poesía que le precedió. Esta «modernidad» hace popular a Catulo entre nosotros.


Entrada realizada por Kevin Prell Trevejo (@Indeclinabilis)
    

     

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